Desde que deje el hogar de mis padres, los sabores y aromas de la cocina de mi madre me han acompañaron durante todos estos años. Sabores únicos viajan en ese vuelo imaginario que realiza el aroma para que, muy sutilmente, sientas la mismísima comida, no en el paladar si no en la punta de la nariz. Inútilmente recurrí a restoranes regionales de comida típica de mi país, algunos platos, los mas simples eran parecidos, pero los más ricos y elaborados sin ninguna duda eran distintos, así que de un tiempo a esta parte decidí yo mismo hacerlos basándome en las recetas de mi madre, en su sazón y en la forma de prepararlos. Mi madre es una excelente cocinera, todo lo prepara con el gusto y el olfato, de esa combinación salen los platos más ricos de su cocina peruana, no en vano, en la familia siempre celebraron su sazón y sus platillos son los más esperados en reuniones y fiestas.
Después de mucho esperar y aprovechando un visita de ella, pude aprender hacer uno de mis platos preferidos, La Carapulcra, al ver a mi madre preparar dicho manjar, caí en la cuenta que era muy sencillo hacerlo, todo estaba, como en los demás platos, en el gusto y en la sazón, en ir probando y poniendo lo que faltaba, un poquito de esto y otro de aquello y así al final, con ustedes el platillo terminado. La Carapulcra no es otra cosa que papa seca triturada con un remojo previo para que se expanda, un combinado de "aliños", trozos de carne de res y de cerdo, con una buena base de aderezo de ajos, cebollas y ají panca, acompañado de una buena porción de arroz, La Carapulcra está hecha, eso es todo, no hay mas ciencia.
Pensando en este exquisito plato bien peruano y en otros más, me doy cuenta que nada de la cocina peruana está lejos del alcance de cualquier bolsillo, la base de sus comidas siempre es un buen aderezo, una buena porción de arroz y por supuesto, una buena mano para prepararlas.
El ingenio de las manos peruanas que inventaron estos potajes fueron manos que tuvieron que hacer uso de los recursos que tenían a su disposición, no fueron personas de poder adquisitivo, no fueron personas que tenían todo, no, fueron personas que en medio de la necesidad y limitación de productos, dada su condición de esclavos y sirvientes, se ingeniaron la manera de poder comer las cosas más simples de la forma más suculenta y deliciosa que se pueda imaginar. Así nace la Cocina Peruana de la costa, hoy conocida en el Perú, como La Comida Criolla.
El esclavo negro, traído de distintos puntos del África, vio que no tenía casi nada de lo que en sus lejanas tierras contaba para preparar sus comidas, este mismo se encuentro con el peruano de la sierra, traído a trabajar a los plantíos de algodón y azúcar o de sirviente, junto con los negros. Se encuentran cara a cara frente a un mismo dilema, como preparar, con los productos de la costa, sus comidas típicas. Unos con otros comparten sus teorías culinarias, sus aromas, sus gustos, comparten la papa, y el Camote (batata) con un sin fin de maneras distintas de hacerla, comparten la preparación de la carne, de la poca carne que podían usar, si algún buey o toro viejo moría, si algún cerdo viejo caía muerto, pues había que aprovecharlo, el Mayoral o capataz, jamás compartiría con ellos carne fresca o joven, menos los dueños de los caseríos, así que la pregunta era, como preparar dichas carnes y "tapar" el sabor a rancio y viejo? Una canción típica de la música negra peruana "El Toro Mata" dice :
"Toro viejo se murió
mañana comemo' caine
hay toro mata, toro, torito"
La música siempre presente como expresión cultural, da cuenta de las limitaciones en cuanto a productos básicos que tenían, muestra como la muerte de un animal viejo, era motivo de alegría, de celebrar el poder, de alguna manera, comer carne.
El encuentro de estas dos culturas da inicio a lo que después llamaríamos " La comida Peruana de la costa", nutrida de aderezos y productos de los que podían echar mano como la leche, el pan, la papa, el camote, el arroz, las propias verduras que de la tierra salían como ajíes, pimientos, tomates, vinos fermentados devenidos a vinagre, especies como pimienta molida en molinos gigantes, manís tostados al lado del café, quesos de preparación casera de la forma más artesanal posible, ollas de barro calentadas a leña, cucharones de "palo" de años de uso que concentraban sabores y aromas, toda esta mistura es la que hoy, después de siglos, degustamos.
Todos los potajes maravillosos que llenan nuestras mesas peruanas, están basados en la forma más simple e ingeniosa de subsistir, de los recónditos más humildes, de la imaginación llena de hambre, surgen platos exquisitos, tan simples como el famoso "tacu tacu" que no es otra cosa que arroz mezclado con frijol negro y sal. Una buena porción de tacú tacú era suficiente para tener la panza llena e ir al campo a trabajar. Con orgullo y comiendo bien, estos sabores traspasaron el socavón, traspasaron las plantaciones de algodón e ingenios azucareros, traspasaron el color de las manos que los preparaban y fueron llevados a las mesas de los amos, de los señores con titulo y apellido que gustosos comieron y se deleitaron con tan rica y buena comida.
Hoy la comida peruana tiene un lugar especial entre las comidas mundiales, afamada por sus gustos exquisitos y combinación de manjares, es sin lugar a dudas unas de las más afamadas entre las propuestas culinarias más selectas del mundo. La propuesta gastronómica peruana de un tiempo a esta parte ha tenido un reconocimiento mundial de la mano de buenos exponentes que la han situado en lo alto de las más selectas cartas gastronómicas. Leer en una carta de comida, encuadernada con cuero fino, con hojas especiales de letras y diseños de lujo, que en muchos casos está traducida en dos idiomas y en los más selectos, hasta a 3, leer en esas cartas el plato "Tacú tacú" es todo un orgullo, da gusto como los distinguidos Chef describen el concepto del platillo, pero para los que conocemos, es simplemente arroz, frijol negro y sal. Al igual que el Anticucho, plato pobre y simple si lo hay, no es más que corazón de vacuno cortado en dados grandes, adobado en aliños especialmente preparados para dicho menester, y agrupados mediante pinches cual si fuera una brocheta, el anticucho era el corazón de las vacas, era desechado totalmente por sus dueños, los esclavos, los pobres, los humildes de la plantación sabían que eso solido era mejor que comer solo arroz, por lo que se las ingeniaron y a base de aderezos e imaginación, taparon el sabor original y dieron origen al Anticucho, uno de los platos servidos como entrada, en los mejores restoranes de cocina Gourmet del mundo.
Es bueno saber que la comida peruana nació de la fusión de la comida negra, de los oriundos de la sierra, de los propios costeños oprimidos y de los chinos y japoneses traídos en el siglo pasado en calidad de casi esclavos. Todos ellos contribuyeron, con sus necesidades por comer lo más parecido a sus platos originarios, a la que hoy es nuestra comida. Platos clásicos, platos simples de hacer, el famoso ceviche, no es más que pescado cocido en jugo de limón y cebolla, acompañado de un buen aderezo de ají, sal y jugo de limón. Los propios jugos de un rico pescado fresco, limón y cebollas naturales, bien adornado y presentado, es el deleite de miles de personas a nivel mundial, pero en esencia es un plato de lo más barato y simple, pero de un ingenio asombroso, así como el ají de gallina, la papa a la huancaína, el arroz chaufa etc. cuando la gente averigua de que están hechos, no lo pueden creer.
Hoy la comida peruana se presenta en platos cuadrados, triangulares, con diseños raros y con ramitas de perejil o albahaca. En muchos casos, en porciones chicas para lo que en verdad es una porción de comida en Perú, ya que al ser una comida de ingredientes económicos y básicos, las porciones siempre fueron suculentas. El obrero, el trabajador de jornal, era hasta hace poco, el que degustaba dichos potajes. En la actualidad la tradición sigue, en los mercados y restoranes de barrio aun se sigue la tradición del "Menú" en el menú lo que siempre esta es la comida criolla, servida en platos grandes, en porciones opíparas, no deja de ser la comida del pueblo, económica, rica, que llena y satisface por demás.
Sin lugar a duda uno de los mejores legados que me ha podido dar mi madre es la cocina, el saber cocinar y sobre todo, poder cocinar y preparar los platos más ricos de mi comida criolla. En mis ojos tengo la imagen de mi madre probando de a rato en rato lo que está preparando, agregando mas de esto y un poco de lo otro, de esa misma manera cocino yo, también me baso en el aroma, es por ello que cuando cocino, no solo voy probando si no que voy sintiendo el aroma y en función a él, voy sazonando, buscando ese aroma único, ese aroma absolutamente distinto en el cual se sienten cada uno de los aderezos. Voy buscando perfeccionar ese don que me dio mi madre y que varios de mis hermanos gozamos, para que cuando me sienta en la mesa, ella y mis tradiciones sigan presentes, deleitándome una vez más, con los sabores de mi cocina peruana costeña.
Dedicado a
Doña Delia Maldonado de Del Castillo
Pd. La foto es de una plato de Aji de Gallina, hecho por mi.

