
En el mundo vitivinícola, de la mano del Malbec, somos un país reconocido por la calidad y expresión de nuestros vinos, gracias a la regularidad de nuestro clima, a la nobleza de nuestras tierras y la excelencia de la gente que cosecha tras cosecha se esfuerza en superarse y brindarnos el mejor vino.
Por: Marco Del Castillo Maldonado
Hablar del Malbec en el mundo es hablar de la Argentina, de sus vinos, de su calidad profesional y de sus distintas regiones. Siempre que nombramos al Malbec, llega a nuestras mentes Mendoza, capital vitivinícola, con sus distintas zonas y alturas que nos brinda excelentes vinos con expresiones únicas que nos maravillan y llenan de placer. Hablar de Maipú, La Consulta, Tupungato, Valle de Uco, Luján de Cuyo, por nombrar algunas zonas, es hablar de calidad, prestigio y “terroir”. La Argentina vitivinícola es muy amplia y es en ella que el Malbec, una cepa tan elástica y noble, encuentra estándares de altísima calidad de expresión logrando en cada región un carácter distinto, propio, que a su vez nos da la identidad que ostentamos y nos sentimos orgullosos.
El Malbec es originario de Francia, de la zona de Cahors donde inicialmente el Malbec era conocido como “Cot”. En el año 1852 se contrató para trabajar en la viticultura Argentina al agrónomo francés Michel Aimé Pouget quien según cuenta la historia, trajo consigo, platines y semillas de la uva Malbec.
Una de esas regiones es la del Noroeste Argentino, comprende el sur de la provincia de Jujuy, parte de las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja y el Noroeste de Tucumán. El cultivo de la vid encuentra su mejor expresión en los valles cordilleranos irrigados, cuya altitud oscila entre 1 .000 y 2.000 metros. Los suelos, de tipo aluvional, son profundos, sueltos, bastante permeables, de buena fertilidad, francos a franco-arenosos o franco-limosos, el clima cálido y semiárido con gran amplitud térmica y lluvias al año entre 100 a 200 mm.
El Malbec se presenta con una expresión distinta y de excelente calidad, en una provincia con mucha historia en la elaboración de vinos, que de un tiempo a esta parte, sorprende día a día con propuestas de definida identidad y carácter sin igual: el Valle de Famatina, Chilecito, en la provincia de La Rioja. Donde se deslumbra un firme despertar hacia la elaboración de vinos finos de calidad internacional. Un área que cuenta con una diferencia de temperatura entre el día y la noche de unos 20º C, que otorga una gran complejidad aromática tanto al Malbec Joven, como al Malbec dispuesto para guarda, con atributos especiales como la profundidad de su color, aromas y final en boca prolongados.
Los vinos del Valle de Famatina se destacan por su color rojo intenso y profundo, con tonalidades violáceas, sorprenden por su complejidad aromática bien frutada, donde se destacan las ciruelas, guindas, pasas de uva y menta, acompañadas por notas vegetales como olivos, pimientos y especies, todas confirmadas en boca donde presenta dulces y amables taninos y en los casos de los vinos con crianza, paso por madera, una untuosa sensación donde todo lo anterior está bien amalgamado y en armonía, para brindar un bouquet único asegurando el perfecto placer y sensación de disfrute.
Entre los Malbec de gama media a alta de dicha región, encontramos expresiones de alta calidad en Bodegas como, San Huberto en sus líneas Nina, Cabo de Hornos y Roble, y en Bodegas La Riojana en sus líneas Raza Argentina y Santa Florentina, y además, en la Bodega Chañarmuyo Estate en todas sus líneas. En La Bodega Valle de la Puerta, donde Javier Collovati, un joven enólogo dueño de un nivel profesional y conocimiento singular, fruto de su amor por la tierra y profesión, está al frente de este emprendimiento que vio la luz en 2002. La línea de Varietales, Puerta Alta y Gran Reserva, son vinos a descubrir y disfrutar, con mucha personalidad y calidad, con colores intensos, aromas complejos y sabores que inundan de placer, en una suerte de baile y disfrute en boca difícil de olvidar.
El 17 de abril de 2011 se lanzará al mundo el día internacional del Malbec en simultáneo con New York, Londres y Mendoza. Donde Argentina ingresará al círculo selecto de “el Must” de la agenda vitivinícola mundial. El Malbec es la Uva que, nos permitió entrar a los grandes mercados internacionales, posicionando a la Argentina en un lugar de privilegio. Nuestro desafío continúa, cada añada puede superar a la anterior y ese es el reto. Contamos con profesionales de grandes conocimientos y una profunda pasión por el arte de hacer vino, el privilegio de nuestros suelos y la regularidad del clima, hacen que, de la mano del Malbec, avancemos con pasos firmes y seguros para llevar nuestra identidad y expresión vitivinícola al mundo.
Beber una copa de Malbec de cualquier región argentina significa brindar por el camino hecho, por los logros que vendrán y por el mejor vino que nos dará la próxima cosecha.
Marco Del Castillo Maldonado
20/10/2010.
