miércoles, 27 de octubre de 2010

Nuestra uva insignia, El Malbec


En el mundo vitivinícola, de la mano del Malbec, somos un país reconocido por la calidad y expresión de nuestros vinos, gracias a la regularidad de nuestro clima, a la nobleza de nuestras tierras y la excelencia de la gente que cosecha tras cosecha se esfuerza en superarse y brindarnos el mejor vino.

Por: Marco Del Castillo Maldonado

Hablar del Malbec en el mundo es hablar de la Argentina, de sus vinos, de su calidad profesional y de sus distintas regiones. Siempre que nombramos al Malbec, llega a nuestras mentes Mendoza, capital vitivinícola, con sus distintas zonas y alturas que nos brinda excelentes vinos con expresiones únicas que nos maravillan y llenan de placer. Hablar de Maipú, La Consulta, Tupungato, Valle de Uco, Luján de Cuyo, por nombrar algunas zonas, es hablar de calidad, prestigio y “terroir”. La Argentina vitivinícola es muy amplia y es en ella que el Malbec, una cepa tan elástica y noble, encuentra estándares de altísima calidad de expresión logrando en cada región un carácter distinto, propio, que a su vez nos da la identidad que ostentamos y nos sentimos orgullosos.

El Malbec es originario de Francia, de la zona de Cahors donde inicialmente el Malbec era conocido como “Cot”. En el año 1852 se contrató para trabajar en la viticultura Argentina al agrónomo francés Michel Aimé Pouget quien según cuenta la historia, trajo consigo, platines y semillas de la uva Malbec.

Una de esas regiones es la del Noroeste Argentino, comprende el sur de la provincia de Jujuy, parte de las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja y el Noroeste de Tucumán. El cultivo de la vid encuentra su mejor expresión en los valles cordilleranos irrigados, cuya altitud oscila entre 1 .000 y 2.000 metros. Los suelos, de tipo aluvional, son profundos, sueltos, bastante permeables, de buena fertilidad, francos a franco-arenosos o franco-limosos, el clima cálido y semiárido con gran amplitud térmica y lluvias al año entre 100 a 200 mm.

El Malbec se presenta con una expresión distinta y de excelente calidad, en una provincia con mucha historia en la elaboración de vinos, que de un tiempo a esta parte, sorprende día a día con propuestas de definida identidad y carácter sin igual: el Valle de Famatina, Chilecito, en la provincia de La Rioja. Donde se deslumbra un firme despertar hacia la elaboración de vinos finos de calidad internacional. Un área que cuenta con una diferencia de temperatura entre el día y la noche de unos 20º C, que otorga una gran complejidad aromática tanto al Malbec Joven, como al Malbec dispuesto para guarda, con atributos especiales como la profundidad de su color, aromas y final en boca prolongados.

Los vinos del Valle de Famatina se destacan por su color rojo intenso y profundo, con tonalidades violáceas, sorprenden por su complejidad aromática bien frutada, donde se destacan las ciruelas, guindas, pasas de uva y menta, acompañadas por notas vegetales como olivos, pimientos y especies, todas confirmadas en boca donde presenta dulces y amables taninos y en los casos de los vinos con crianza, paso por madera, una untuosa sensación donde todo lo anterior está bien amalgamado y en armonía, para brindar un bouquet único asegurando el perfecto placer y sensación de disfrute.

Entre los Malbec de gama media a alta de dicha región, encontramos expresiones de alta calidad en Bodegas como, San Huberto en sus líneas Nina, Cabo de Hornos y Roble, y en Bodegas La Riojana en sus líneas Raza Argentina y Santa Florentina, y además, en la Bodega Chañarmuyo Estate en todas sus líneas. En La Bodega Valle de la Puerta, donde Javier Collovati, un joven enólogo dueño de un nivel profesional y conocimiento singular, fruto de su amor por la tierra y profesión, está al frente de este emprendimiento que vio la luz en 2002. La línea de Varietales, Puerta Alta y Gran Reserva, son vinos a descubrir y disfrutar, con mucha personalidad y calidad, con colores intensos, aromas complejos y sabores que inundan de placer, en una suerte de baile y disfrute en boca difícil de olvidar.

El 17 de abril de 2011 se lanzará al mundo el día internacional del Malbec en simultáneo con New York, Londres y Mendoza. Donde Argentina ingresará al círculo selecto de “el Must” de la agenda vitivinícola mundial. El Malbec es la Uva que, nos permitió entrar a los grandes mercados internacionales, posicionando a la Argentina en un lugar de privilegio. Nuestro desafío continúa, cada añada puede superar a la anterior y ese es el reto. Contamos con profesionales de grandes conocimientos y una profunda pasión por el arte de hacer vino, el privilegio de nuestros suelos y la regularidad del clima, hacen que, de la mano del Malbec, avancemos con pasos firmes y seguros para llevar nuestra identidad y expresión vitivinícola al mundo.

Beber una copa de Malbec de cualquier región argentina significa brindar por el camino hecho, por los logros que vendrán y por el mejor vino que nos dará la próxima cosecha.

Marco Del Castillo Maldonado

20/10/2010.



Del Vino y sus sentidos

Cuando uno tiene una copa de vino en la mano, lista para beberla, nuestra mente puede llegar a pronunciarse de distintas maneras. Podemos pensar que estamos por experimentar algo distinto, nuevo, sofisticado, moderno o que vamos a beber algo que está de moda, que nos relaciona de cierta manera con lo aristocrático pero que resulta interesante. También se puede pensar en lo que están bebiendo y adoptar alguna postura acorde al momento y dejarse motivar y simplemente pensar en la experiencia de aromas y sabores que estamos por disfrutar entregándonos al placer de sentirlos y disfrutarlos.


Por: Marco Del Castillo Maldonado


Cuando participamos de una Cata de Vinos, leemos o escuchamos hablar de ellas, nos comentan sobre aromas y sabores que jamás imaginaríamos que podríamos encontrar en esta bebida, es por ello que inmediatamente damos por falsa la información y tildamos de embusteros a los que pregonan dichas conceptos.

Por lo general, la persona que está frente a una cata de Vinos es un profesional del producto, es un comunicador de los mismos, un Sommelier, que se formo para ocupar dicha posición y tiene la grata función de ser quien difunda, en este caso particular hablando de vinos, esta bebida de la manera más simple y directa posible, para que todos sepan y disfruten responsablemente de su consumo.

Hacer un vino no es tarea fácil. El Enólogo es un profesional que estudio para tal caso. Ningún enólogo pretende hacer un vino malo, no hay vino malo y vino bueno, existen distintos públicos, ocasiones y formas de terminar el producto, por lo que tenemos los vinos de granel, cuyo propósito es simplemente vender un vino sumamente económico en grandes cantidades. Están los que son para todos los días con un precio accesible. Los de categoría media, que duplican el valor de los anteriores, donde encontramos cientos de etiquetas de distintas bodegas con una variedad infinita. También están los vinos de alta gama que son de un valor mayor y al final están los Grandes vinos del mundo, las etiquetas del segmento Premium, de valores exorbitantes, los que por su historia y tradición manejan cifras descomunales para el consumidor medio alejándose de toda estadística y ubicándose en un sector único y exclusivo.

Los Componentes

En la naturaleza existen distintos componentes químicos que son compartidos con otros productos, algunos con mayor o menos presencia, es así que por ejemplo que en la Uva/cepa cabernet Sauvignon esta ese aroma a Pimiento Verde muy típica pero ¿Acaso la uva tiene pimiento Verde? No, ambos vegetales comparten un mismo componente, La Pirazina, sustancia volátil ligada a la Tipicidad propia del cabernet Sauvignon, es la que sugiere que estamos frente a esa cepa. Estos compuestos que provienen mayormente de la uva, son susceptibles a liberar moléculas olorosas bajo la influencia de diversos factores biológicos, químicos, fisicoquímicos que sufre el vino desde que es sometido a su elaboración inicial, hasta el producto final.

Desde antes de sembrar las semillas, se inicia todo un proceso en el que dependiendo de la manera de conducir el viñedo, la poda, la tierra, el suelo, el sol del día, el frio de la noche, la cosecha, la vendimia, el hombre, la manera de sacar el grano de uva, de apretarlo para que se rompa, pasando por los tanques de acero inoxidable, la vinificación, fermentación en frio o no, la siembra de levaduras, el paso por barricas de roble francés o americano, el no paso por estas mismas, los meses de crianza que pueden ser años junto con el tiempo de estiba en botella, en la oscuridad de una cava con buena humedad y frio, hasta que por fin llega a al consumidor que descorcha una botella, es todo el proceso y dependiendo de ello es lo que al final tendremos en la copa.

Los sentidos

En función a la manera de hacer un vino es cómo vamos a sentirlo finalmente, cada uno de los pasos anteriormente nombrados, tienen en su mayoría una función primordial que es darle al vino su particular carácter y estilo. No es casual que una nariz entrenada en el tema pueda sentir aromas minerales que pueden ser confirmados en la boca, y de esa misma manera con muchos aromas y sabores. Para ello en ciertas ocasiones se recurre a distintos adminículos para realzar la percepción de dichos sentidos, por lo que usamos Copas, Copones, Decantadores, trasvasamos el vino, decantamos el vino, lo aireamos, enfriamos, calentamos, lo servimos a la temperatura justa y adecuada, en fin, nada de lo antes mencionado es una moda, son simplemente accesorios o recursos que usamos para disfrutar más el vino.

Una vez servido el vino en una copa, los aromas y sabores están ahí para ser disfrutados y sentidos, está en uno aventurarse en ese viaje de sensaciones que como final tiene el puerto de los placeres que iluminan el alma, que llenan de sentido la vida dándonos momentos de sublime disfrute. Con la copa en la mano uno decide si gusta experimentar o no esas sensaciones, por lo que con un olfateo podremos dar inicio a nuestra pequeña aventura llena de placer.

Un vino tinto de 10 años de edad, preparado para esa guarda y servido directamente de la botella en un vaso de cerveza a temperatura de ambiente y esta es de 40 grados, es desperdiciar lo que se está por tomar. Sentirás repulsión por esa bebida y terminaras poniéndole dos cubos de hielo, y claro, jamás podrás apreciar lo que el que hiso ese vino quiso trasmitir

La industria del vino es un negocio y como tal la idea es generar dinero pero brindándonos un producto fiel, legitimo y de calidad. Puede o no gustarnos el producto final, eso es subjetivo. Cuando hablamos de un vino hablamos de un producto que merece respeto por la manera en que fue concebido. Existe muchísimo trabajo puesto en esa copa de vino como para tildar de falso a lo que de ellas se dicen, es por eso que invito a todos a que se permitan la posibilidad de sentirlo y hagan la prueba, recurran a su memoria olfativa y gustativa y traten de encontrar aromas y sabores, pero sobre todo, disfruten del placer de beberlo.

Marco Del Castillo Maldonado.

Bs. As. 22 de Septiembre del 2010.