Si hay algo que más me gusta en la vida, sin lugar a dudas es La Música, de ella me gustan las canciones, las guitarras, la armónica, las armonías, el sonido de la batería, el saxo, las trompetas, el órgano, el piano, el bajo, el contrabajo, en fin desde que tengo recuerdo la música siempre a estado presente en mi vida. Pero existía una música que no me gustaba para nada, no por su sonido mismo si no por su relación, esa música era el Huayno, la relación que inmediatamente me surgía era asociarla con el CHOLO, con el SERRANO, con el INDÍGENA, ósea, supuestamente con lo más bajo de la sociedad en la que vivía. El insulto más fuerte y la burla más dura con la que te podías dirigir hacia alguna persona era tratarla con esos adjetivos, en cualquier pelea o disputa, lo más fácil era recurrir a esos “insultos”, después de decirlos no había vuelta atrás, lo más probable era que se iniciaran los golpes, la gresca. Con esas palabras degradabas a cualquiera que pretendías golpear verbalmente.
Recuerdo una tarde en mi colegio, en una charlas de grupo, un compañero empezó a contar su desagrado por estar en el colegio Nacional, él quería ir a un colegio Particular, cual sea que fuera, ya que este le daría mayor posición social y porque en el colegio nacional solo habían CHOLOS Y SERRRANOS, escuchando a mi compañero caí en una duda o cuestionamiento, me pregunte, Pero si este que habla y no quiere estar con los CHOLOS Y SERRANOS es mas o igual de cholo y serrano que con los que él no quería estar??? Este es "recontra cholo," es el hijo de Atahualpa, decía yo, caray, no entendía el por qué él se ve distinto si es igual??? Me preguntaba.
En el trascurso de mis días de escolar viví siempre con esas palabras, y las usaba sin problemas, y tenía la leve sensación que veía a los “otros” como menos personas, como que eran menos, como que eran otras personas, como que no pertenecían o no podían estar a mi supuesto nivel que como tal, no existía, de igual manera tenía un sentimiento muy encontrado con eso pues porque a su vez notaba que no estaba bien, pero era muy chico y no tenía muy clara las cosas. Todo lo relacionado con lo Indígena era despreciado por la mayoría, y yo muchas veces caía en ello para luego reflexionar y preguntarme, ¿por qué? ¿porque piensan y termino casi pensando yo lo mismo? todo lo que tenía que ver con la gente de rasgos indígenas era digno de burlas, de menosprecio, yo muchas veces era totalmente indiferente ante ellos y lo peor de todo era que de quienes solía escuchar o sentir esos desprecios era de las mismas personas de las cuales pensaba que eran iguales.
Años más tarde, lejos de esa sociedad y contexto, comencé a entender muchas cosas y a responderme otras. Los libros, la historia, las charlas con mi hermano, con mi hermana y la vida misma me mostro las respuestas. Nada nos da la potestad de merecer o tener más derechos que nadie, todos por vivir en esta mundo tenemos que tener el mismo respeto para con nuestros semejantes, para con todos los que vivimos honesta y decentemente dentro de las leyes que nos marquen nuestras respectivas naciones, para los que quieran vivir al margen de la ley, pues ahí esta ella para juzgarlos, no nosotros, y estas tienen que ser iguales para todos, no menor ni mayor dependiendo el color, apellido que tengan o país de donde provengan, todos tenemos desde que nacemos, derecho a la vida y a vivirla dentro de un contexto de igualdad y ser valorados por nuestras aptitudes, educación, cultura, honestidad, capacidad, etc. y no por nuestro color de piel, cuenta bancaria o país. Pensar en un mundo feliz es una utopía, es muy lirico pensar en ello, de igual manera creo que podemos ser mas lo que queremos la igualdad que los pocos que quieren lo contrario y recurro a una frase coloquial, todos tenemos el derecho a tener los mismos derechos, todos.
Los hechos ocurridos en Santa Cruz y Pando, en Bolivia me han hecho volver a replantearme estas incógnitas, despejadas con los años, de mi niñez, no puedo comprender como los santa Cruceños pueden discriminar a sus propios semejantes siendo ellos del mismo pueblo y nación, jactarse de ser distintos por un leve color más claro en la piel que los otros, como que si ese color presuntamente más claro, sea el pase absoluto a la educación, al trabajo digno y al buen trato, dejando atrás a los de color más oscuro y de facciones distintas, fuera de todo acceso al progreso y a la dignidad que poseemos por ser seres humanos. Llega a mi memoria un tema de Peter Tosh, “Equal Rights” en donde hay una parte que dice algo así como “Yo ni quiero la Paz, yo necesito igualdad de derechos y Justicia” me pregunto, si existiera la igualdad de derechos y justicia en Bolivia, ¿estaríamos pidiendo que Bolivia tenga Paz hoy???? Si los poderosos fueran apartados de los lugares que ocupan y todos tengan los mismos derechos de estudiar, de trabajar, de vivir dignamente y los que no lo permitan, los que con sus poderes quieran obstaculizar esto, fueran presos, que la justicia sea quien los condene, ¿estaríamos pidiendo hoy Paz en Bolivia?
Creo que la coyuntura de este tema no es la discriminación, que es real, si no los que atrás de ella se cobijan para seguir llenando sus bolsillos ya que si esto empieza a cambiar, la próxima generación será distinta.
NO quiero hablar sobre la religión y que todos somos iguales, que somos iguales ante dios, no por no creer en esas palabras si no porque lo real es que en su mayoría la gente se cree mejor por su color de piel, por su dinero, la vanidad en la vida del hombre como raza en el mundo, es uno de los peores defectos que existen, la vanidad es un mal que ataca a todo la humanidad y nos gusta, no hablo de querer peinarte bien o de ponerte un lindo traje, hablo de vanidad de creerse más aplastando al desprovisto o al de menos condición.
La gente tiene que ser juzgada por sus actos, por su educación, por sus trato, no por sus orígenes, por su condición, no por su color, no por su aspecto, no por su idioma, no por sus opiniones.
Dedicado a los 15 hermanos asesinados en Pando, Bolivia, en Septiembre del 2008.
"Cuando el poder del amor supere el amor al poder
el mundo conocerá la paz"
Jimi Hendrix
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