En el mundo de las bebidas existe una en especial que sugiere glamur, elegancia y estilo, está asociada al lujo, al éxito y siempre está presente en los grandes acontecimientos. Su particular sonido al ser descorchada nos indica que estamos a punto de celebrar algo importante y hasta el menos entendido se ve seducido por sus burbujas. Amigos, con ustedes el Champagne.
Por: Marco Del Castillo Maldonado
El Champagne es un vino espumante elaborado bajo el método champenoise o tradicional, que consiste en lograr la segunda fermentación en la botella y no en el tanque. Esto se obtiene de manera artesanal, ya que luego de una serie de procedimientos y agregados de levaduras, azucares y varios caldos (vinos) de añadas y cepajes de distintos viñedos, se logra un producto único y exclusivo que bien logrado, es el deleite de millones de adeptos en el mundo. El método champenoise es bastante complejo y requiere de un manejo excepcional no solo de la conducción del viñedo si no también del proceso mismo ya que el producto final es muy fino y delicado. Como toda bebida tiene su copa especial para ser apreciada y esta es la copa aflautada, con un buen tallo para sostenerla, por su diseño delicado permite la formación de buenas burbujas y es perfecta para rendirse a su seducción.
Un poco de historia
Se dice que por el año de 1670 el monje Dom Pérignon, por casualidad, descubrió el vino espumante tratando de aventurarse en el mundo de la vinificación al encontrar sus botellas de vinos explotadas por la gran concentración de burbujas y presión, cambiando las botellas comunes por unas más gruesas y con una tapa rudimentaria atada con alambre. Fallidos fueron los intentos de Dom Pérignon en descubrir el misterio de las burbujas y no fue hasta 1864, de la mano del profesor Luis Pasteur, que se dicho misterio se develo con el descubrimiento de la fermentación. Atrás quedaron esos días de experimentación y lo que antes fue una tapa con alambre hoy la conocemos como tapón y bozal y son parte fundamental de la imagen y elegancia de una botella de champagne. Por lo general la regla de oro en cuanto a cepas para elaborar un champagne es Chardonnay, Pinot Noir y en ciertos casos Pinot Meunier.
Legislación
La palabra Champagne está protegida como Apelación de Origen Controlada en la que entre otras cosa, prohíbe el denominar champagne a todo vino espumante elaborado fuera de la región de Champagne en Francia. Es así que hoy en el mundo cada vez más nos referimos con propiedad y usamos el nombre de Espumante o Sparkling Wine cuando nos referimos a esta bebida. Por su método de elaboración, supone ser una bebida de valor medio alto llegando a valores exorbitantes cuando nos referimos a botellas llamadas Millésimé de cosechas de añadas excepcionales o Vintage con uvas de un mismo año de bodegas de prestigio como Moët & Chandon, Veuve Clicquot, Krug, Bollinger, Pommery, Louis Roederer entre otras.
Cata
Un champagne se aprecia por su delicada y fina apariencia, es una bebida elegante que desde la vista nos invita a beberla. Su color siempre es vivo, brillante y dependiendo de su vinificación puede ser amarillo intenso, claro o asalmonado. Es en esta instancia visual en donde caemos en su seducción al ver el asenso continuo y rápido de unas burbujas muy finas, pequeñas y delicadas en una suerte de danza en elevación que forman una corona perfecta al llegar a la superficie de la copa. Son estas burbujas las que contienen esas sensaciones únicas que le otorgan personalidad y carácter a la bebida. Indefectiblemente luego de ver este maravilloso baile de burbujas la necesidad de sentir sus aromas es un deseo a cumplir. La entrada en nariz nos invita a vivir una experiencia única de aromas donde encontramos pan tostado, frutas secas como almendras, avellanas, dando paso a frutos como el durazno, manzana, banana, ananá, coco, cítricos, frutas tropicales, notas de cassís, ciruelas y cerezas, todos en perfecta armonía. Imaginarnos el poder sentir todo esto en boca nos lleva a beberlo y es ahí precisamente cuando todo lo anterior se hace realidad de manera contundente. Lo primero que experimentamos es el placer de sentir las burbujas llenándonos de manera delicada, no invasiva, las paredes de nuestro paladar, en una experiencia inconfundible y única. Confirmamos en boca los aromas que nos sugirió la nariz por lo que decimos que es franco, con mucho cuerpo, con complejidad de sabores en constante evolución en donde se destaca la manteca y lácteos. El final siempre es prolongado y su recuerdo persiste por mucho tiempo invitándonos a degustar una copa más. Se pueden apreciar todos estos descriptores dependiendo cómo fue su elaboración y el estilo de la bodega.
En la argentina tenemos espumantes de considerada calidad y de muy buen prestigio, no solo por su excelente elaboración sino también por la elevada cultura y técnica que nuestros profesionales enólogos cuentan. El terroir nuestro es clave a la hora de buscar buena uva para tales fines y es ahí donde nuestra tierra nos da sus frutos, vides de excelente poder de vinificación que en manos de personas idóneas logran una expresión de altísima calidad. No en vano la prestigiosa bodega francesa Moët & Chandon a mediados de los 50`tas funda su primer bodega fuera de Francia nada más y nada menos que en Mendoza, argentina, siendo la primer filial fuera de su país natal en establecerse.
En la argentina tenemos al ingeniero y enólogo Pedro Rosell una de las palabras mas autorizadas al hablar de champagne y espumantes en el país, con una formación en Francia sobre esta bebida, está a la cabeza de la bodega Cruzat con sus espumantes Cruzat Larrain en sus líneas Brut, Nature y rosé. Asimismo también contamos con el enólogo Alejandro Vigil de bodegas Catena Zapata con un espumante increíblemente exquisito a la altura de muchos champagne sin temor a equivocarnos, el DV Catena Nature de 30 meses sobre lías. En la famosa Chandon encontramos en su línea Cuvee Reserve Varietal de Pinot Noir y Chardonnay un delicado y bien logrado producto con una relación precio calidad excelente. Podemos decir con orgullo que la lista puede seguir sin inconvenientes. La argentina vitivinícola es rica en producir uvas de calidad para elaborar espumantes de alta gama y sin temor a equivocarnos en el futuro seremos también reconocidos por ello.
Las fiestas de fin de año llegaron y con ellas el festejo y la alegría de compartir con los que queremos. Es una de las tantas oportunidades que tenemos para levantar nuestras copas con un espumante o champagne y brindar por la alegría de estar juntos. Que tengan una burbujeante noche de alegría en ambas fechas, Felicidades.
¡Salud!
Marco Del Castillo Maldonado
20/12/2010.

1 comentario:
Un lujo poder leer aquello que he tenido el gustazo de escuchar directamente en màs de una ocasiòn al autor de esta informada nota.
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