miércoles, 27 de octubre de 2010

Que nos dice el Syrah.

Cuando queremos tomar un vino tinto y nos topamos con varietales o cepas no tan tradicionales ¿Qué hacemos? Vamos a lo conocido o ¿nos animamos a distintas expresiones? Anímate a conocer una cepa distinta con historia y terruño propio.


Por: Marco Del Castillo Maldonado

Siempre que tenemos que elegir un vino tinto para acompañarnos en alguna ocasión, nuestras opciones mayormente giran entre dos cepas o varietales, Malbec o Cabernet Sauvignon, que puede ser vinos jóvenes, con o sin madera. Los más aventurados toman partido por vinos de distintas regiones o zonas que pueden ser del Norte, Este o del Sur argentino. En estos casos se habla de los Vinos de altura, de expresiones distintas, sabores, climas, tradiciones y métodos, en fin, como consumidores estamos creciendo cada vez mas y por ello, en el afán de descubrir, y permitiéndolo, nos estamos volcando a otras variedades de uvas conocidas pero poco consumidas.

Es por ello que hoy en los distintos puntos donde solemos comprar nuestras botellas de vinos, nos detenemos y vemos nombres como Merlot, Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot, y nos preguntamos ¿Qué tal serán? Muchos nos aventuramos y optamos por alguna de ellas, aunque también están, y no por ello este mal, los que deciden por lo que ya conocen.

Una cepa de mucho carácter y elegancia está creciendo cada vez más en la Argentina, me refiero a la Uva Syrah. Esta Uva llegó al país a través de Chile, alrededor de mediados del siglo XVI y tiene sus orígenes en Europa. Hay muchas versiones sobre el origen puntual del Syrah, lo cierto es que encuentra en Francia, en la región de la Côtes-du-Rhône (Valle del Ródano) un lugar optimo para su desarrollo y expresión, logrando estar dentro de lo vinos de fama mundial. En Australia es la Uva insigne del país dando vinos excepcionales, premiados y de muy alta calidad. Asimismo hoy en la provincia de San Juan el Syrah ha logrado niveles de expresión dignos de los más grandes vinos, gracias a un trabajo de mucho esfuerzo, aplicación de conocimientos, ayuda de la tecnología y por sobre todo del Terroir.

Las zonas de mayor concentración de viñedos en San Juan las encontramos en Los Valles de Tulum, Pedernal, Zonda y Ullum, estos últimos ubicados entre la Cordillera de los Andes y la sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan. También se cultiva en los Valles cordilleranos más altos y en consecuencia más frescos, como Calingasta, Jáchal a 1.165 metros a nivel del mar. San Juan goza con condiciones óptimas para el cultivo y desarrollo del Syrah, diríamos hasta especiales, que influyen en la época de cosecha. El clima se caracteriza por ser seco, dado que las montañas andinas bloquean la humedad proveniente del océano Pacífico. Con un clima templado, cálido de gran estabilidad, predominan los vientos suaves y en primavera suele soplar el viento Zonda, muy seco y caliente. Las lluvias son escasas y sus suelos muy pobres, condiciones perfectas para el cultivo de la vid. Esta conjunción da como resultado un grado óptimo de madurez, con azúcar suficiente al momento de la cosecha, dando una gran concentración tánica y logrando una uva de excelente calidad, de definida identidad y de tipicidad perfecta.

Lo cierto es que este varietal posee fuertes taninos y se caracteriza por presentar notas de violetas, higos, menta, eucalipto, cerezas negras y otras un tanto salvajes cuando el enólogo decide su paso por madera, acentuando notas tales como a cuero, carne de caza, especies, frutas desecadas. Es oscuro, de color violeta intenso, con sabor frutado y taninos equilibrados, apto para la crianza en madera de roble, y se presta para la guarda manifestando características y expresiones muy apreciadas por los consumidores.

Tuve la oportunidad este verano de visitar algunos viñedos de San Juan y encontrarme con gente que ama lo que hace, personas amables y prestas a mostrar sus logros con amor y pasión. Los conocí en su mayoría en una reunión muy íntima en la que no fue citada la prensa ni nadie relacionado a la industria, salvo los dueños de dichas Bodegas y sus enólogos. Se reunieron en presencia de la Master Of Wine Madeleine Stenwreth de Suiza, con el propósito de que ella les comentase sobre qué pensaba acerca de sus vinos. Fui un privilegiado de estar ahí y, claro está, los probé. Quedé fascinado al sentir ese maravilloso disfrute de sensaciones organolépticas que empiezan al alejar la copa y ver brillar el color violeta tan intenso que en algunos casos alcanza el púrpura para luego acercar la misma, cerrar los ojos y sentir como los aromas tocan e inundan nuestro olfato creando figuras que se mezclan entre sí y vamos ordenando conforme nuestros recuerdos le ponen nombre e invitándonos a desear llevarlo a nuestros labios y con un pequeño sorbo llenar enteramente nuestra boca sintiendo una catarata de sabores, texturas y aromas que bailan en nuestro paladar en la más perfecta armonía provocándonos volver a llenar la copa y seguir disfrutando de este único placer. Todos estos recuerdos tienen nombre, nos recuerdan violetas, frutas negras, sabores intensos que nos llenan, que tienen presencia y carácter, peso, sensaciones rugosas que nos dan una señal inequívoca del poder de sus taninos para luego pasar a un final en muchos casos prolongado.

Como consumidores estamos creciendo en lo cualitativo, por lo tanto, cada vez más, exigimos vinos mejor logrados, con distintos estilos o expresiones, pero que se ajusten al paladar del consumidor actual, contando que el producto final sea, por sobre todas las cosas, un vino de calidad.







Marco Del Castillo Maldonado.


Nota publicada en la Revista Travel Time.

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