Una copa de Bonarda en la mano es una vivencia empezar una experiencia singular, con un color distinto que despierta nuestra curiosidad, al acercamos el aroma nos invita a probarla y en nuestra boca desata es una experiencia llena de sabores, gustos y sensaciones mezcladas. ¿La probamos?Por: Marco Del Castillo Maldonado
Por lo general sabemos de ella por ser una de las elegidas a la hora de acompañar a un Blend y también, de un tiempo a esta parte, por verla siendo la protagonista del 100% de botellas de vinos de alta gama. Inicialmente usada para hacer vinos a granel, se la confundió en un momento con la Barbera Italiana, se la llamó barbera Bonarda para luego, mediante estudios profundos, determinar que su nombre verdadero es Bonarda. Se presume que, fue traída desde Europa, más precisamente desde el Piamonte italiano. Fueron los migrantes quienes supieron aprovechar la nobleza de esta cepa y trasmitieron el uso de sus cualidades y es así que hoy pasa a un primer plano y nos deleita con sus aromas, texturas y sabores elegantes. De color violeta profundo y en algunos casos llegando a púrpura, cuenta con taninos maduros bien amalgamados con frutas negras como guindas, moras y cerezas. A esto se suman algunos recuerdos en boca a especies, con final largo en muchas ocasiones, de buena estructura y complejo en el caso de los más elaborados, prestándose perfectamente a la crianza en barrica potenciando su elegancia y atributos, llenándola de complejidad y presta a una guarda prolongada sin problemas.
Pensando sobre el contenido de esta nueva nota, tuve el gran privilegio de entrevistar a uno de los más importantes enólogos argentinos. Poseedor de la humildad de los grandes y la sabiduría de los maestros, su nombre está asociado a muchos de los proyectos vitivinícolas más importantes en el país y lo encontraremos junto al afamado Flying winemaker Alberto Antonini en vinos argentinos que recorrieron el mundo, con calificaciones de 89 o 90 puntos en revistas especializadas como wine Advocate o wine Spectator. Me refiero al enólogo Sr. Héctor Durigutti. Actualmente al frente, junto a su hermano Pablo, de su propia Bodega, Bodega Familia Durigutti. Héctor trae en sus venas el amor por la vid, herencia de sus abuelos oriundos de San Michele al Tagliamento, un pueblo al norte de Italia, cerca a Venecia. Tierra de grandes vinos así como también de gente conocedora del terroir.
Nacido en una zona productora netamente de Bonarda como es Rivadavia al este de Mendoza, le pregunte que pensaba sobre esta cepa y me dijo: “Pienso que es una variedad fantástica que bien elaborada y bien trabajada nos puede dar muchas satisfacciones, es una variedad que puede alcanzar niveles tan altos como el del Malbec, y que en ciertos casos, cuenta con viñedos más antiguos que este inclusive. Es uva con tanta concentración, tanto color que si uno regula ciertos parámetros agronómicos y manejos de viñedo se puede obtener excelente vino. Obviamente es un trabajo que se verá a través de los años” sentencia con autoridad y agrega: “Conozco la barbera Bonarda italiana y la Bonarda en argentina es única, es una variedad muy elástica como el Malbec que se da perfectamente en distintas zonas y donde mejor se expresa, a mi entender, es en Rivadavia, San Martín, Santa Rosa, lugares de una altura media de entre 600 a 650 msnm con muy poca amplitud térmica, suelos arenosos, madura y madura muy bien.”.
No es casual ver hoy varietales 100% Bonarda en las líneas de vinos de alta gama, Bodegas como Nieto Senetiner tiene el famoso Bonarda Reserva que como etiqueta tiene una chapa de metal. Bodegas Zuccardi sacó una línea llamada “serie A” exclusiva de 2 blancos y 3 tintos, uno de estos últimos es Bonarda. Mora Negra 2006, de Finca las Moras, encuentra en la Bonarda el corte perfecto en combinación con el Malbec para un vino excelente de San Juan. Bodegas Durigutti con su Durigutti Bonarda 2006 y sus 89 Puntos de Wine Spectator. Alma Negra Bonarda 2006, un proyecto de Alma Negra Wines de Ernesto Catena Vineyards y la lista sigue. Todos son algunos de los increíbles exponentes con los que contamos. Como vaticina Héctor Durigutti: “en los próximos 10 años esta variedad será un nuevo desafío para Argentina” y agrega “hemos empezado a desarrollar esta variedad, porque consideramos que es la que tiene más futuro en Argentina”, dice el enólogo sobre esta cepa que en la actualidad es la segunda uva mas implantada del país después del Malbec.
Comparto este pensamiento de Héctor Durigutti, que creo que encierra la filosofía de muchos hacedores de buen vino: “Creo que uno tiene que ser agradecido de las posibilidades que el mundo le da, a mi me encantaría ver algún día que la Bonarda de la zona este de Mendoza tenga una trascendencia a nivel internacional y que yo haya podido contribuir en eso, para mi seria como una puerta más de la vida que pude abrir y también cerrar”. Hermosas palabras expresadas por una persona que demuestra su profunda pasión, amor y entrega en la noble tarea de crear y generar esas mismas sensaciones y muchas más en el contenido de una botella, en una botella de Vino.
Marco Del castillo Maldonado
Bs. As. 31 de Mayo del 2010
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